miércoles, 28 de diciembre de 2011

American Horror Story...

Bueno, es oficial, acabo de ver (en maratón) la ultima serie de Ryan Murphy creador de Glee y de Nick Tuck, ambas buenas producciones, pero American Horror Story me deja un mal sabor de boca, y no es realmente por todos lo galones de sangre que derramaron a lo largo de los 12 capítulos. Es el sabor de boca que te da cuando tienes la sensación de “changos…. esto lo he visto en algún lado”.
American Horror Story cuenta la historia de los Harmon, una familia típica norteamericana, padre infiel, madre abnegada e hija adolecente depresiva. Para reconstruir su familia, desolada por la infidelidad de Ben con una estudiante, se mudan a California, a vivir en la casa del asesinato. Una bella casa, muy parecida por cierto al hotel de Norma Bates o por lo menos en el estilo arquitectónico, que ha sido escenario de varios asesinatos crueles durante todo el siglo XX. A lo largo de la serie nos damos cuenta que la casa esta construida en un vórtice de energía maligna (por no decir cementerio indígena) que hace que todos lo que habitan y mueren ahí queden atrapados. Hasta ahí vamos bien, (mas o menos) el problema surge cuando Murphy satura el argumento con clises de películas clásicas del genero.
Si el concepto que tenia Murphy era hacer un homenaje a las grandes historias de terror norteamericano, puede que funcione, pero hay que saber hacerlo y especialmente hay que saber armar cada capitulo para que no sea una cadena de eventos predecibles. Desde Lost y varias series que J.J Abrams ha desarrollado, el misterio y la sorpresa, (hasta el punto de no entender lo que esta pasando), es el nuevo gancho para la televisión seria. Lo importante es saber enganchar al publico, siempre desde la incertidumbre, dando la información a cuenta gotas y poner al publico como el narrador que arma la historia completa; cuando le das todo a tu publico y se lo explicas desmenuzado pierdes; principio básico de la narrativa cinematográfica.
American Horror Story no tiene suspenso, desde el tercer capitulo ya te explican las cosas, y termina siendo un día en la vida de…. El fantasma que habita la casa. Siempre alguien termina muerto, se convierte en fantasma y pasa a integrar el grupo de almas en pena desparchadas porque no tiene nada mas que hacer, que esperar que algún vivo entre en la casa para…. Adivinen que….! Matarlo!
A lo largo de los 12 capítulos te encuentras con referencias o clises mal utilizados de Frankenstein, The Shining, Psycho, incluso Kill Bill, pasando desde luego por los grandes clásicos, Rosmery´s baby, y The Omen; debo decir que el final es refrescante con un toque de Beetlejuice, pero todo esto envuelto en un ambiente de The Others y , The Sixty Sense. Esta combinación, no asusta, no aterroriza ni sorprende, aunque es un excelente material para estudiar el genero, se puede hacer un diplomado para aprender a escribir historias de terror analizando esta serie, solo espero que en la gran misericordia de Ryan Murphy no se esté escribiendo en estos momentos una segunda temporada.

http://www.youtube.com/watch?v=FDb4SqqiQag

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