El pasado 9 de abril se conmemoraron los 60 años de uno de los sucesos históricos más relevantes del siglo XX, evento que, como es costumbre se celebra cada año. Lo curioso es que fueron los medios los abanderados de esta celebración y no la comunidad académica de historiadores.
Con una semana de anticipación, el Canal Caracol realizó la promoción del documental El Bogotazo producido por ellos y realizado por Maz Doc Documentaries y el History Channel. El gancho fue venderlo como la gran novedad televisiva. Anunciaban que iban a mostrar la verdad sobre lo sucedido, con información nunca antes vista y con testimonios desconocidos. El formato, nuevo en la parrilla colombiana, se caracterizaba por utilizar los últimos adelantos en tecnología visual. La campaña de expectativa fue realmente intensa, pero falsa.
Llego el momento esperado, 9 de abril, 10 p.m. Después de verlo, quede con un extrañó sabor en la boca. ¿Me gustó? Quiero centrarme en dos aspectos importantes para contestar esta pregunta, el primero el contenido, o mejor, el manejo del contenido histórico, y el segundo es el formato, la construcción visual de dicho contenido histórico. En el primero seré breve para no convertir este texto en un análisis historiográfico.
El Bogotazo ha sido muy mitificado en la académica colombiana, se habla de ser el gran punto de quiebre, origen de la situación actual. Elemento que se mostró de igual manera en el documental, no se mostraron adelantos en la investigación, ni nuevas lecturas sobre el tema. Los entrevistados son los mismos de siempre, que sin desprestigiar su trabajo, no han dando aportes. Esto fue hecho intencionalmente por los productores para mantener el “mito del Bogotazo”.
Como ya dije, el formato de documental para televisión es nuevo en nuestra parrilla, pero es un formato trajinado, en el buen sentido de la palabra, en los demás países de América Latina y Estados Unidos. El Bogotazo, tiene todas las características de un documental producido por el History Channel. Uso de fotografías antiguas, imágenes de archivo visual, entrevistas y testimonios. Todo para crear y sustentar una narración lineal, simple, en la que se justificó la situación actual de Colombia como producto de este suceso. La investigación no fue muy profunda y realmente simple. La muerte de Gaitan causó el conflicto interno actual. ¿Es realmente cierto esto? No. La muerte del líder político fue producto de una crisis política que igual iba a generar la violencia y la inestabilidad de los últimos 40 años.
El uso de recreaciones, más que todo de tipo simbólicas, es un recurso estético que fue bien utilizado. La muerte de Gaitan se muestra simplemente con la caída de su sombrero al suelo. La ciudad en llamas es visualizada con la imagen de una antorcha en primer plano y la ciudad de fondo. De Gaitan se ve sus pies, su perfil y su espalda, siempre en un tono calido evidenciando el carisma del personaje.
La narración en off calidad y femenina, hecha por Maria Cecilia Botero, logro introducir al espectador a la trama del documental, dándole un toque de drama a lo acontecido y estableciendo una identificación con el personaje de Gaitan. Los testimonios fueron de testigos amantes del líder político, su narración fue desde la pasión que el líder despertó en ellos, varios llegaron a emocionarse tanto al punto de llorar. Todos estos elementos buscaban generar una conexión emocional del público, característica típica de los documentales de este canal.
Las producciones del History Channel se caracterizan por mantener los mitos históricos y no por realmente hacer investigaciones ni aportes historiográficos. Este mismo caso lo vemos en la serie Historias Secretas que para el caso de Bogota enfatizó que la causa de la Independencia fue por un florero. El documental El Bogotazo, tiene una producción buena, para los estándares de nuestro país, la utilización de tecnología como la animación y de las recreaciones es algo interesante de ver para el público acostumbrado a la telenovela y el noticiero, pero es un formato que no aporta nada nuevo en la producción internacional. El contenido fue muy simple y mitificador, logrando mantener una imaginario sobre el caudillo, que esta mandado a recoger. ¿Me gustó? No. El formato es visualmente agradable pero el contenido esta históricamente errado.
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